viernes, 16 de marzo de 2007

¡Castigado en el rincón!


Castigado en el rincón
Aquella mañana, Víctor "se había levantado con los pantalones de cuadros"
No, no es que le hubiesen puesto pantalones a cuadros, que no los tenía, sino que se había levantado "estupendo"
Ya lo había demostrado en el desayuno jugando con el "colacao" y haciéndolo saltar de la taza tirando las galletas con fuerza contra la superficie del líquido y, a pesar de que su padre le corregía, terminó por derramarlo todo y ponerse perdido.
Hubo que cambiarle de arriba a abajo.
Cuando llegó a "La Casita" y le iba a dar un beso su papá, le dijo:
-¡Tonto!, y se metió corriendo hasta que desapareció.
Pasado un rato se arrimó a un grupo de niños como le había mandado Paloma, pero enseguida empezaron los problemas.
Isaac estaba contento y lo manifestaba bailando.
-¡No bailes, tonto! -dijo Víctor con voz enfadada-
Y como Isaac siguiese bailando, Víctor, muy enojado, le tiró de los pelos.
Isaac se puso a llorar y Paloma, que estaba atendiendo a otra niña, acudió a consolarle.
-¿Por qué lloras? - preguntó.
-¡Víctor le ha tirado se los pelos! - dijo una nena rubita que apenas abultaba.
- Víctor eso no se hace,- le reprendió Paloma- los niños no se pegan.
Víctor se separó del grupo para librarse de la regañína.
Parecía que todo había vuelto a la normalidad y que los pequeños estaban tranquilos cuando, para que no se aburrieran Paloma empezó esa canción que les había enseñado y que tanto les gustaba:
-"Todos los patitos...
- "Se fueron a bañar... -siguieron los niños- ...y el más chiquitito no sabía nadar...
Aquí Isaac volvió a sus bailes y Víctor a pegarle y darle empujones al tiempo que decía:
-"Tonto, no bailes"
-¡Víctor - gritó Paloma- ¿por qué pegas a Isaac?
-Porque baila.
- ¡Pues déjale que baile cuanto quiera! -dijo Paloma.
-No baila -dijo Víctor y siguió pegándole con saña.
-No se pega a nadie... ¿A te gusta que te pegue yo? -dijo Paloma mientras le sujetaba las manos para impedir que siguiera pegando a Isaac. ¡Vete castigado al rincón y no te muevas de ahí hasta que se te pasen las ganas de pegar y le pidas perdón!
Víctor se fue llorando al rincón y se estuvo allí hasta que le fueron a buscar.


lunes, 4 de diciembre de 2006

Víctor en el Planeta Mágico


VÍCTOR EN EL PLANETA MÁGICO

Escondido en lo más remoto de una galaxia muy lejana hay un pequeño planeta al que no ha llegado jamás nave espacial alguna.

Cuentan que allí hay plantas y flores que saben hablar y que viven unos seres diminutos e inteligentes que tienen alas.

También dicen que hay un río de miel que canta con la más dulce voz muy variadas melodías al ritmo del rumor del correr de su dulce caudal, y hasta la luna se ríe a carcajadas, en la noche, cuando los simpáticos habitantes celebran sus fiestas nocturnas y se cuentan los más graciosos chistes que uno pueda imaginar y que hacen cambiar la fuerza de su destello a la mayor parte de las estrellas.

Dicen que cada día nuestros simpáticos amiguitos eligen por sorteo a niños, uno de cada país de la Tierra, para que pase un día con ellos.

Un gran cofre contiene el nombre de todos los niños del mundo clasificados por países.

Sólo uno de cada país será el elegido para pasar unas horas en el planeta pero deberá cumplir dos condiciones:

El niño deberá estar dormido en el momento en que le vayan a buscar

Además tendrá que haber sido muy bueno durante el día.

Víctor dormía profundamente cuando un grupo de seres alados entró en su dormitorio y, cogiéndolo delicadamente, lo llevó volando por encima de los tejados hasta su sorprendente nave espacial en la que, tras un despegue mecedor, lo trasladaron en un santiamén hasta la parte más bonita de su planeta.

Al llegar al planeta, Víctor despertó en medio de una gran fiesta celebrada en su honor en la que había magos haciéndo prodigiosos juegos, payasos que hacían reir de lo lindo, y malabaristas que realizaban los más sorprendentes juegos.

Dulces frutas que no conocía, pasteles adornados con flores y zumos suaves estaban sobre una gran mesa esperando a ser comidos por todo aquel a quien apeteciera.

Víctor se divirtió mucho y probó de todo, porque todo le llamaba la atención y le apetecía.

Lo sorprendente era que, a pesar de que comía mucho, nunca se encontraba saciado y veía que todo le sentaba bien.

Después del banquete, Víctor fue llevado de excursión por todo el pequeño planeta teniendo la oportunidad de escuchar el canto del río mágico.

Variadas especies de animales nunca vistos en la tierra se movían por todas partes y jugueteaban con quien se acercaba a ellos mostrándo sorprendentes y cambiantes colores.

Pudo ver campos de gigantes flores silvestres que tenían cosquillas y se reían a carcajadas, moviéndose, cuando las tocaban.

Lo pasó tan bien nuestro amigo Víctor que cuando llegó la hora de regresar a su casa quiso saber si podría volver otro día.

-"Tú sólo tienes que portarte bien y ¿quien sabe?, es cuestión de suerte” le respondieron.

Al despertar Víctor al día siguiente vio la cara sonriente de su mamá.

-"¿Qué tal has dormido, cariño?"

-"Muy bien mamá, ¡he tenido un sueño tan hermoso!".

Víctor relató lo que él creía que era un sueño a su madre.

Ella tenía sus manos cogidas mientras le escuchaba y de repente le dijo:

- "Hum, Víctor, ¡hueles a flores silvestres!".


Pablo Santos.


Genio y figura

... Y hay quien dice que no!

Desde bien pequeños empezamos a desarrollar nuestra manera de ser y, para ello, no dudamos en recurrir a ciertas tretas y artimañas.
Cierto día en que mi hijo charlaba conmigo en el salón de su casa, mientras su mujer trajinaba en la cocina, Víctor (quién a la sazón no había cumplido los dos años), había tratado de distintas maneras de explicarnos que se quería ir a la calle.
Nos había cogido de la mano y nos había llevado hasta la puerta, pero le habíamos dicho que no.
Había cogido su anorak y nos lo había llevado diciendonos "calle". Le habíamos repetido que no.
Lo pensó de otra manera. Se salió al pasillo y nos cerró la puerta del salón, se fue a la cocina e hizo lo mismo y a continuación abrió la puerta de la calle dispuesto a marcharse él solo.
Genio y figura

jueves, 23 de noviembre de 2006

Mi nieto Víctor



Mi nieto Victor ha celebrado su segundo cumpleaños con dias de anticipación para que pudieramos ir todos a felicitarle.
Todavía no habla, pero se hace entender muy bien y ya quiere construir algunas frases.
Su lenguaje es gracioso y siente satisfacción cuando ve que le has entendido.
Pasamos todos juntos un buen día y le hicimos muchas fotos.
Desempaquetar regalos le vuelve loco y cada vez que entra alguien nuevo con un paquete, acude a él para recogerlo a cambio de un beso.
Por la tarde le hemos llevado hasta el parque y se ha subido en todos los juegos imitando a su prima Henar,